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El tiempo detenido en un suspiro
Antes de cerrar los ojos vi dos aves en el cielo, danzando. Su escenario cubierto de nubes grises no le quitaba la magia a aquel espectáculo circular y fluido. Dejándose llevar en lo alto por el mismo viento que acá acariciaba mi rostro, sin perder el ritmo continuaban, ajenas estaban, no importaba que yo mirara, ni nada de lo que pasara. Ni los gritos ni los autos, ni el caminar de algunos o el correr de otros, ellas solas estaban. Se buscaban, se encontraban y se alejaban en su danza cíclica y repetitiva. Cerré los ojos y ya aves no eran, si no que dos personas ahora se enfrentaban, extendiendo sus manos pero sin tocarse, lanzaban sus besos al viento para que en los labios opuestos los depositase. El largo cabello de una el rostro del otro acariciaba, como si de extensiones de sus dedos se tratara. Las miradas se cruzaban desafiantes, tentando al opuesto para acercarse, en un juego que duro lo que podrían ser eternidades, hasta que finalmente en un abrazo tierno se entrecruzaron sus cuerpos, perdiendo los límites, no existían líneas ni extremos en aquel enredo, si hasta sus almas se confundieron. Dejaron de ser dos, ni siquiera se volvieron uno o muchos… eran de un momento a otro, todo. Abrí los ojos, el cielo seguía gris y las aves en su baile se habían desvanecido. Quizás flotaron en el aire buscando aquel sol que brillaba ausente para mí, pero que en lo alto, ascendiendo, en su trono seguro se encontraba.Se habían desvanecido esas dos aves, desvanecido… como el tiempo detenido en un suspiro.
1 comentario:
NO quiero leer, solo quiero decirte lo que ya sabes. te extraño.
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